Mi gato bebe mucha agua, ¿debo preocuparme?

La especie de los felinos conocida como Felis silvestris catus, a la cual pertenecen los gatos domésticos, llegó al mundo hace unos 12 millones de años atrás. Pero, su historia en compañía de los humanos es mucho más reciente, ya que hace tan solo 4.000 años empezó su domesticación.

Se cree que fueron los gatos por cuenta propia los que decidieron acercarse a las comunidades humanas, atraídos por la abundancia de roedores. La habilidad de estos felinos para deshacerse de esta plaga, les brindó un lugar junto a las personas desde aquel entonces.

Aunque se dice que los gatos eligieron ser domesticados, lo que explicaría su independencia natural. Día tras día, los gatos que residen en múltiples hogares del mundo requieren una amplia gama de atenciones, entre las que destacan evaluar constantemente su estado de salud.

Para poder asegurar el bienestar de nuestras mascotas, debemos estar muy atentos a ciertos síntomas, siendo uno de los más importantes la cantidad de agua que beben. En consecuencia, hemos desarrollado una guía que muestra cuál debe ser el consumo adecuado de agua para un gato y bajo qué circunstancias es necesaria la atención de un veterinario.

¿Cuánta agua debe beber un gato?

El consumo de agua de un gato durante un día depende de diversos factores como: el tipo de alimentación, la actividad física, la edad, el género e incluso las condiciones ambientales.

Sin embargo, por norma general, un gato doméstico bebe unos 50 a 60 ml/kg al día aproximadamente. En el caso de aquellos que son alimentados únicamente con pienso, pueden consumir hasta 100 ml/kg diariamente.

De este modo se puede observar que los gatos no son grandes consumidores de agua, como es el caso de los perros. Siendo la cantidad de agua que tu gato bebe al día, el equivalente a una taza de café.

Por lo tanto, debes saber que:

  • si detectas que tu gato ingiere mucha más agua de lo normal,
  • no ha ocurrido un aumento significativo de la temperatura ambiental
  • y su actividad física es la misma que de costumbre

Probablemente, esta conducta sea el reflejo de un problema de salud.

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Un método que puede ser utilizado para verificar si un gato está consumiendo demasiada agua, es a través de un bebedero con medias o marcando su recipiente de agua. Esto te ayudará a saber cuánta agua ha bebido en el transcurso del día.

Luego de tener los mililitros de agua consumidos, solo debes dividir este número entre el peso de tu gato. Si obtienes un valor que sea claramente superior a 60 ml/kg y no alimentas a tu gato con pienso, el resultado te estará indicando que algo no anda bien.

De igual forma, debes recordar que existen condiciones que conllevan a una mayor deshidratación, como el calor, la lactancia o el ejercicio. Solo en estos casos, será normal una mayor ingesta de líquidos.

¿Por qué mi gato bebe mucha agua?

No siempre que un gato bebe más agua de lo acostumbrado significa que esté enfermo. Entre los motivos no perjudiciales que causan una mayor ingesta de agua por parte de tu mascota, se encuentran:

  • Temperatura ambiental alta: durante las épocas del año más calurosas, los gatos tienden a beber más agua, para no deshidratarse.
  • Alimentos secos: aquellos gatos que se alimentan únicamente de pienso o la mayor parte de su alimentación se basa en este alimento seco, suelen consumir más agua en comparación a aquellos cuya dieta incluye alimento húmedo, el cual aporta cerca del 80 % del agua que necesitan.
  • Alto nivel de actividad física: como bien se sabe, los gatos son animales muy inquietos y curiosos. Por lo que, aquellos que tienen la oportunidad de salir a la calle y explorar diferentes lugares van a consumir más agua con respecto a aquellos que se quedan en casa todo el día y son más sedentarios.
  • Lactancia: durante la lactancia, las gatas ingieren más agua para evitar deshidratarse.
  • Ingesta de ciertos medicamentos: determinados tratamientos médicos, como los corticoides o diuréticos, pueden causar una sed insaciable.
  • Causas psicológicas: el estrés, la ansiedad o un fuerte estímulo mental, también llegan a ser razones responsables de un consumo abundante del vital líquido.

Problemas de salud asociados al consumo abundante de agua

Al consumo urgente y desmedido de líquido, también se le conoce como polidipsia. La poliuria, por su parte, es la excreción de orina más concurrente y abundante de lo normal.

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En los casos que se presenten estos síntomas de manera continua y repetitiva, será el momento en el que debamos empezar a preocuparnos.

Existen una serie de enfermedades que desarrollan los gatos, las cuales se hallan directamente asociadas a estos signos, siendo más comunes las que presentaremos enseguida:

Insuficiencia renal crónica

Es una enfermedad habitual en gatos de edad avanzada, cuya causa se desconoce y afecta a los riñones. En estos casos, el daño en los riñones es prolongado e irreversible, y suele ir acompañado de síntomas como el vómito y la pérdida de peso.

Hipertiroidismo felino

Esta es otra enfermedad común en gatos mayores, la cual trata de un trastorno metabólico que se genera por un exceso de la hormona tiroidea en el cuerpo. Esta afección puede causar que el gato mantenga un gran apetito, lo que hace pensar a sus dueños que están saludables, a pesar de la pérdida de peso sin motivo aparente.

Diabetes mellitus felina

Es catalogada como la patología endocrina más usual en los gatos mayores a 6 años. Existen dos tipos de esta enfermedad:

  • Tipo I: que se presenta cuando el páncreas no es capaz de producir suficiente insulina y las células no llegan a obtener energía de la glucosa.
  • Tipo II: que ocurre cuando el organismo del gato se torna resistente a la insulina. Este tipo de diabetes es típico en gatos obesos y las investigaciones arrojan que el 90 % de los gatos sufren este segundo tipo de diabetes.

Los gatos afectados por esta patología, suelen tener un mayor apetito y presentar daños oculares como las cataratas.

Problemas urinarios

Entre los que se hallan la cistitis, los cristales en la orina, cálculos en la vejiga y otras infecciones. Esta enfermedad lleva al animal a un cuadro de vómitos, diarrea y fiebre, además de la evidente ingesta desmedida de agua.

¿Qué debo hacer si mi gato bebe mucha agua?

Lo primero que debemos tener muy claro, es que bajo ningún concepto debe limitársele al gato el consumo de agua, ya que esto podría agravar más la situación y conducir a la deshidratación.

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Aunque la mejor opción siempre será acudir con un especialista de la salud animal, hay una serie de pautas que puedes seguir, para asegurar un consumo adecuado de agua por parte de tu gato. Como las que mencionadas a continuación:

  • Cambiar el agua frecuentemente: los gatos son muy minuciosos al escoger de donde beben agua. Debes tener en cuenta que no les gusta el agua estancada, por lo que es muy recomendable cambiarla lo más frecuentemente posible. Esta es la razón por la que muchos gatos sienten atracción por beber agua del gripo, al ser agua que corre y no estática.
  • Usar un recipiente adecuado: en la medida de lo posible, intenta darle agua a tu mascota en un envase de acero inoxidable. Ya que, a diferencia de los recipientes plásticos que le añaden sabor al agua, los de acero no provocan ningún sabor y la mantienen fresca por un tiempo más prolongado.
  • Alimentarlo con pienso húmedo: garantizar una dieta a base de pienso húmedo, hará que tu gato esté más saludable. Como consecuencia al porcentaje de humedad que le agrega este alimento a la dieta diaria de tu felino amigo.

¿Cuándo debo llevar a mi gato al veterinario?

La mayoría de las veces la poliuria y la polidipsia, son el primer signo de una patología importante en el organismo de nuestros gatos. Poder detectar estos síntomas de forma temprana resultará muy útil para un mejor y más efectivo tratamiento.

Como método para asegurarte de que tu mascota está sana y fuerte, debes cuidar muy de cerca su alimentación e hidratación, al ser la clave de una vida saludable. Ten mucha precaución con aquellos signos o síntomas que te resulten extraños, evita pasarlos por alto.

Finalmente, es esencial que acudas a consulta con un veterinario tan pronto como percibas algún patrón de debilidad inexplicable, acompañado de una ingesta insaciable de agua. Esta resulta ser la mejor solución ante un problema médico. Debido a que, solo un profesional de la salud está en la capacidad de hacer un diagnóstico acertado, el cual podrá estar relacionado con razones patológicas o fisiológicas.

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